Un intercambio a un país distinto al tuyo, con gente a la que debes conocener previamente sea por donde sea, ya que compartireis 2 semanas de vuestras vidas y debeis saber en cierta medida los gustos de ambos. Una aventura, la que recordarás toda la vida, aunque olvides el nombre de la persona, aunque olvides hace cuanto tiempo fue, el caso es que un intercambio, te marca, la familia te marca y sobretodo tu amiga -en mi caso- francesa.
Como bien sabeis quienes me leeis, son 4 veces -contando esta- las que he hecho intercambio a Francia. La primera vez me fui con tan solo 11 años, una niña tímida era, pero lo mejor de todo, que allí se quitó esa vergüenza. Es lógico, que, los primeros días participara de forma más vergonzosa en casa de Luna, mi francesa, pero eso tardó poco, me adapté genial.
Luna tenía 2 hermanas más pequeñas, Mäelie de 10 años e Yssée de 2 añitos, ¡mi chiquita! Mi estancia con la familia Jegou fue maravillosa, mi primera experiencia fuera, en el extranjero, en Francia, mi país favorito y fue genial. Muchas de mis amigas no compartieron tan buena experiencia, para algunas fue mala.
Durante esos 8 días que pasé con la familia Jegou hice fiesta de cumpleaños de los años 60, Celine, la mamá gastó más de 500€ en tonterias para la fiesta, y yo con los ojos como platos, sí. Me regalaron unas zapas super caras, las cuales me dió pena, porque ni usé. Fuimos de viaje en bici, hicimos una fiesta en el colegio con demás franceses y por supuesto, hicimos excursiones con mis profesores. También fuí a un mercadillo típico de Francia, nada que ver con los de aquí.
Eva, mi segunda experiencia fue también perfecta e incluso mejor podría decir, ya no tenía tanta vergüenza a estar en casas ajenas con gente desconocida. Yo tenía 13 años, y Eva tenía 2 hermanos mayores, Alexis de 17 años y Camille de 19. Me encantaba su casa. Ibamos los miércoles a equitación y un día me empapé de agua, hadta las botas. Hicimos una 'fête de pijama' en casa de otra francesa con su corres y otras dos personas más. Esa chica, en su casa -preciosa, por cierto- tenía un establo con su caballo y me enamoré. Ellos se acuestan súper pronto, un viernes, a las 00h teníamos que estar dormidas, pero nos lo pasamos muy bien, bailamos, cenamos macarrones franceses. Al día siguiente fuimos a casa de otra francesa a comer y el domingo a casa de su abuela, más lindaaaa. Tenía unos gatitos que parecian morsas, gordos gordos eh.
Valentine mon amour. Ambas teníamos 15 años. Ésta vez, fue en Lyon. Me recogió ella sola en autobús, pues su padre estaba con sus hermanas en casa y no podía dejarlas solas. Sus padres estaban separados y a mi me tocó en casa de su padre. Al principio pensé que iba a ir mal, no es lo mismo una madre que un padre a la hora de convivir. Pues no, me equivoqué, Franck fue atentento en todo momento y ha sido la experiencia que más he disfrutado y que más me ha gustado. Valentine tiene dos hermanas por parte de padre y dos hermanos por parte de madre. Solene de 10 años y ma petite Camille de 1 añito -adoro los bebés-. Con la familia Augoyat fuí en pleno marzo a la piscina, a Lyon de noche y me monté en un barco-bar, fuimos a la casa de los abuelos paternos a cenar y me encantaba hablar con su abuela, ella fue quien me dijo que había habido el accidente de avión en los Alpes. Tenía y tengo muchísima confianza con Valentine, me contaba sus cosas y yo las mias, ella en español y yo en francés, las echo de menos.
Y a lo que iba. Este año mi francesa es Laura, aun no la conozco en persona, solo por 'hablar' por WhatsApp y Snapchat. Pero sé - y no quiero juzgar sin conocer- que no vamos a congeniar nada, no tiene los gustos que yo, es emo, creo -Y sí, respeto todos los gustos- pero no nos vamos a llevar. Sé que me voy a aburrir en su casa, sus padres están separados, vive en un piso -nada que ver a mis otras correspondientes-, no tiene hermanos ni animales. Y en su ficha personal decía ser una persona muy tímida y muy callada, y digo yo ¿entonces, no me hablará? Es intolerante a la lactosa, y como es en lo único que coincidimos, me la han asignado a mi, pero todavía es pronto, ya veremos cuando esté allí.
Nos vemos pronto.